Ozono como agente desinfectante, floculante y oxidante en el tratamiento del agua

La capacidad para desinfectar agua contaminada fue reconocida por primera vez en el año de 1886  por Meritens y sería hasta el año de 1893 cuando se tendría la primera aplicación a gran escala del  ozono en el tratamiento de agua potable en los Países Bajos. 

La aplicación del ozono como agente desinfectante en el tratamiento de agua fue de los primeros  usos que se le dio al ozono desde su descubrimiento, particularmente se pueden encontrar una gran  cantidad de plantas de tratamiento de agua equipadas con equipos de generación de ozono en  Europa, específicamente en Francia. 

A medida que se fue investigando con mayor profundidad el ozono, se descubrió que posee otras  características que permiten situarlo en diversas fases del tratamiento de agua, particularmente son  tres. 

La primera de ellas, es la de la aplicación del ozono al inicio del tratamiento de agua con el propósito  de la mejora del proceso de floculación-coagulación, ya que induce la microfloculación de pequeñas  partículas. Esta característica es sumamente importante ya que consigue la reducción de químicos  utilizados para conseguir la floculación- coagulación de las partículas en el agua, así como mejora la  eficiencia en la decantación lo que se traduce en un mayor tiempo de carrera de los filtros utilizados. 

La segunda aplicación en la que tiene lugar el ozono es como oxidante en la etapa intermedia del  tratamiento de agua, y es que la contaminación de aguas superficiales y subterráneas por ciertas  substancias persistentes como lo son los plaguicidas provenientes del lavado de suelos, los  trihalometanos y haloformos provenientes de la reacción del cloro con la materia orgánica,  constituyen un problema encontrado frecuentemente en las plantas de tratamiento  convencionales. 

En ésta aplicación el ozono tiene dos tipos de mecanismos de acción sobre los contaminantes a  eliminar; el primero es un ataque directo del ozono molecular que se caracteriza por ser selectivo,  lo que indica que sólo actúa sobre ciertos componentes con propiedades químicas específicas como  baja velocidad de reacción. Por su parte, el segundo mecanismo de acción se caracteriza por ser un  ataque indirecto, de especies radicales no selectivas y altamente reactivas. 

Finalmente, la tercera aplicación del ozono es la más comúnmente utilizada y popularizada; el uso  del ozono como desinfectante. Históricamente en Estados Unidos de América y México han tenido  al cloro como desinfectante más ampliamente utilizado. Después de la década de los 70 con el  descubrimiento de los trihalometanos (THMs) y otros subproductos se realizó la búsqueda de  nuevos desinfectantes eficaces y que a su vez no generaran compuestos perjudiciales o  carcinógenos al ser humano. 

Debido a lo anterior, el ozono se comenzó a aplicar como un muy poderoso desinfectante con la  limitante de no poder ser utilizado al final del proceso debido a su inestabilidad en el agua y que es  necesario mantener un residual, de ahí que además del ozono, el cloro se siga utilizando al final del  proceso, pero con una dosis mínima, que garantice la no contaminación por agentes patógenos  como: virus, bacterias, hongos y esporas en los sistemas de distribución.

En Biozon contamos con 34 años de experiencia en el mercado de la generación de ozono,  ofreciendo soluciones para la desinfección del agua a nivel doméstico, semi-industrial e industrial,  te invitamos a contactarnos. 

 

BIBLIOGRAFÍA: 

Am Water Works Res, F., Langlais, B., Reckhow, D. A., & Brink, D. R. (1991). Ozone in water  treatment: application and engineering. CRC press. 

Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco, Laboratorio de Calidad del Agua y  Residuos (1994). Avances recientes en el tratamiento fisicoquímico de aguas residuales. Págs. 117- 119.



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